
El actor estadounidense Morgan Freeman, ganador de un Premio de la Academia, amplía su vínculo con el blues a través de un nuevo proyecto musical que busca llevar este género, nacido en el sur de Estados Unidos, a públicos de diferentes partes del mundo.
La relación de Freeman con el blues comenzó hace aproximadamente 25 años, cuando se encontraba en Clarksdale, Mississippi, y varios visitantes le preguntaron dónde podían acudir para escuchar música en vivo.
Aunque en la zona abundaban los músicos, prácticamente no existían espacios donde pudieran presentarse. Esta realidad despertó el interés del actor por contribuir a la promoción y preservación de una tradición musical profundamente vinculada con la cultura del sur de Estados Unidos.
Desde entonces, Freeman ha mantenido una estrecha relación con el género y con iniciativas destinadas a darle mayor visibilidad.
Su nuevo proyecto representa una nueva etapa de ese compromiso y busca acercar el blues a audiencias internacionales, especialmente a nuevas generaciones que quizás no han tenido contacto con esta expresión musical.
