
República Dominicana dispone de una estructura institucional y de un Plan Nacional de Contingencia para enfrentar terremotos, además de organismos especializados en prevención, rescate y atención de emergencias. Sin embargo, afirmar que el país está plenamente preparado para responder a un terremoto de gran magnitud sería excesivo.
La capacidad de respuesta ante este tipo de fenómenos existe y se ha fortalecido durante los últimos años, pero un evento sísmico extremo podría superar simultáneamente las capacidades ordinarias del Estado y someter a una prueba sin precedentes a los principales servicios esenciales.
El escenario que genera mayor preocupación entre especialistas en gestión de riesgos no se limita al posible colapso de algunas edificaciones. Un terremoto de gran magnitud podría desencadenar múltiples emergencias de manera simultánea.
Entre ellas se encuentran edificios afectados o destruidos, personas atrapadas bajo los escombros, incendios, interrupciones de carreteras, daños en puentes y otras infraestructuras críticas, así como la suspensión temporal de servicios esenciales.
El suministro de electricidad y agua potable también podría verse comprometido, mientras que las telecomunicaciones podrían sufrir interrupciones precisamente en un momento en que serían fundamentales para coordinar las labores de rescate y asistencia.
A esto se sumaría una demanda masiva de atención hospitalaria, con un número elevado de personas heridas que podrían requerir atención médica al mismo tiempo, poniendo bajo una enorme presión a la red de salud.
Por esta razón, la preparación ante un terremoto de gran magnitud debe contemplar no solo la capacidad de respuesta de los organismos de emergencia, sino también la resistencia de las edificaciones, la continuidad de los servicios básicos, la coordinación institucional y el nivel de preparación de la población.
Aunque República Dominicana ha avanzado en materia de prevención y gestión de riesgos, un terremoto extremo representaría un desafío de gran escala que exigiría la movilización coordinada de todos los sectores de la sociedad.
