
La nueva jefa de Estado inicia un mandato de cinco años con el desafío de devolver la estabilidad política al país sudamericano.
Perú abrió este martes un nuevo capítulo de su historia política con la investidura de Keiko Fujimori como presidenta de la República para el período 2026-2031. Su llegada al poder representa el noveno cambio de presidente que experimenta el país en los últimos diez años, reflejo de una prolongada etapa de inestabilidad institucional.
La líder del partido Fuerza Popular asumió el cargo tras imponerse por un estrecho margen en la segunda vuelta electoral frente al candidato Roberto Sánchez. Con su juramentación, el fujimorismo regresa al Gobierno luego de más de 25 años y Keiko Fujimori se convierte en la primera mujer elegida democráticamente para ocupar la Presidencia del país.
La ceremonia oficial se desarrolló en Lima con la participación de representantes de distintos países y autoridades peruanas, en el marco de las celebraciones por la independencia nacional. Durante la jornada también quedó conformado el nuevo Gobierno que acompañará a la mandataria en los próximos cinco años.
Fujimori inicia su gestión con importantes retos, entre ellos fortalecer la seguridad ciudadana, impulsar el crecimiento económico y alcanzar acuerdos políticos que permitan reducir la polarización que ha marcado la vida pública peruana durante la última década.
Aunque su elección representa una oportunidad para cerrar un ciclo de inestabilidad, diversos sectores sociales mantienen posiciones encontradas sobre el nuevo Gobierno, por lo que los primeros meses de su mandato serán determinantes para medir su capacidad de construir consensos y responder a las principales demandas del país.
