
Las autoridades investigan las causas del colapso del tren delantero de la aeronave, el cual no dejó heridos
Un incidente tan inusual como impactante sorprendió a los operadores y pasajeros en el Aeropuerto de Frankfurt. Un avión Boeing 787-9 Dreamliner, perteneciente a la aerolínea alemana Lufthansa, sufrió el colapso repentino de su tren de aterrizaje delantero (morro) mientras se encontraba completamente estacionado y acoplado a una de las terminales de embarque.
El hecho quedó registrado en las cámaras de seguridad del aeropuerto y rápidamente se difundió en las plataformas digitales. En las imágenes se observa cómo la parte frontal de la imponente aeronave cede hacia el suelo de manera abrupta, interrumpiendo de inmediato los preparativos de la tripulación y el personal de rampa que alistaban el avión para su próximo despegue.
De acuerdo con los reportes iniciales de las autoridades aeroportuarias, el avión estaba programado para cumplir la ruta intercontinental con destino a la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos. Por fortuna, el proceso de abordaje de los pasajeros aún no había iniciado y el personal técnico que trabajaba en el exterior resultó ileso, limitando el percance a severos daños materiales en la estructura del morro y la zona inferior de la cabina.
Este tipo de fallos mecánicos en tierra firme son considerados eventos extremadamente raros en la aviación comercial moderna, dado que los sistemas de retención del tren de aterrizaje cuentan con seguros físicos y sistemas hidráulicos diseñados para evitar retracciones accidentales cuando el peso de la aeronave descansa sobre ellos.
Tanto la agencia de investigación de accidentes de aviación de Alemania como ingenieros de Lufthansa han iniciado una inspección profunda para determinar si el colapso se debió a un fallo de fatiga del material, un error en los procedimientos de mantenimiento en tierra o un defecto en los pasadores de seguridad de la aeronave. Hasta el momento, el fabricante Boeing no ha emitido declaraciones oficiales.
